¡TE NECESITAMOS!

Antes de nada quiero explicarte que ayer, @vanesa.carrasquilla, envío un email animándonos a explicar que está representando el COVID-19 para nuestras pequeñas marcas, y a compartir cómo creemos que será el futuro cuándo las cosas empiecen a normalizarse… mi idea era que fuera un post en instagram pero me he puesto a escribir y he visto que no cabía así que aquí estoy, subiendo un post en el blog!

Bueno, pues ahora que ya te he puesto en contexto, quiero compartir mi reflexión de hoy:


Hola! hoy he venido a hablarte de lo que el COVID-19 está representando para mi negocio, para mi persona y creo que también para el resto de pequeñas empresas que luchan cada día con la ilusión de poder vivir de su proyecto, no para hacerse ricas, sino para poder vivir de su trabajo de manera digna.


Te has parado a pensar que detrás de cada emprendimiento, de cada marca, de cada pequeña tienda hay personas que luchan a diario para ofrecerte sus productos originales, artesanales, de proximidad, de calidad, hechos con cariño,…?. Para nuestro sector (ya sé que para muchos otros también) la situación actual está siendo muy dura y es que el no tener ventas representa no tener ingresos, aún con los mismos gastos, claro. Tenemos familias que tienen las mismas necesidades básicas que la tuya, tenemos que comer, pagar alquiler o hipoteca, luz, agua, gas, impuestos,… y es muy difícil hacerlo si no vendemos, es muy difícil hacerlo si no nos compras.


Casi todos los proyectos que conozco, han sido muchísimo más responsables y solidarios en cuanto a la gestión que están haciendo de esta crisis que las grandes marcas. La mayoría no realiza envíos, o lo hace muy puntualmente porque quiere evitar contagios innecesarios. Un gran número de ellos, dona parte de sus beneficios a la investigación y otros muchos están colaborando de manera totalmente altruista para suplir la falta de recursos sanitarios, y eso, para mí, ya dice mucho, muchísimo de sus valores.

Simplemente te invito a reflexionar sobre el tema y sobretodo te animo a que seas consciente de que tus actos como persona consumidora, afectan a la manera que tienes de relacionarte con el mundo que te rodea, con el que conoces, y con el que vendrá y dejaremos a las futuras generaciones, que personalmente quiero pensar que será diferente al que tenemos ahora.


No pretendo ni es mi intención que lo parezca, que estoy criticando tu forma de consumir, simplemente me gustaría que fueras coherente y pensaras por un momento que si por poner un ejemplo, vas a comprar ropa a cadenas de fastfashion, la rueda seguirá girando como lo ha hecho hasta ahora y es posible que dentro de algunos años, volvamos a lamentar sucesos cómo el incendio de Bangladesh en el que murieron más de 1000 personas que eran mano de obra barata para conocidas marcas textiles.


Si te sientes cómodx con esa manera de consumir o consideras que no ha llegado tu momento para hacer un cambio, entonces, que no te sepa mal dejar de leerme (aunque realmente me encantaría saber que piensas al respecto y te invito a que me des tu punto de vista en los comentarios), pero si por el contrario sueñas con un mundo más humano, más cercano, más solidario, más ecológico,… entonces, ANTES DE COMPRAR, PÁRATE Y PIENSA!



Antes de comprar ese vaquero rojo que está de moda, asegúrate que lo necesitas y si es así, si de verdad necesitas unos pantalones, o te apetece comprarte un vestido para darte un capricho oye, entonces, averigua qué marcas de ropa son afines a tus valores y cómprales a ellas. Seguro que encuentras verdaderas preciosidades de ropa atemporal, muchas veces unisex, fabricadas con tejidos de calidad, la mayoría de las veces de algodón orgánico y algunas con mensajes visibles o incluso implícitos que te harán identificarte con ellas.


Antes de comprar ese muñeco de plástico que anuncian en la tele, piensa cuánto tiempo tardará tu peque en aburrirse de él y si no sería más responsable buscar una alternativa y comprarlo a alguna marca que tenga en cuenta factores tan importantes cómo los materiales que utiliza para su fabricación, la durabilidad del producto, el impacto que tendrá en el medio ambiente,… y todo ello, sin descuidar su diseño.


Antes de comprar un regalo para un recién nacido piensa si conoces alguna marca que fabrica básicos de bebé cómo baberos, chupeteros, gorros para el sol, bolsitas de maternidad, mochilas para el carro o el cole,… igual descubres que tienen diseños súper originales con estampados preciosos, seguramente con telas de proximidad, muchas veces de algodón orgánico para cuidar la piel y el planeta, y sobretodo, seguro que descubres que están cosidas con mucho amor y vigilando que cada puntada de la máquina de coser quede en su sitio.


Antes de comprar productos de higiene básicos, piensa si ese champú sólido del que escuchaste hablar un día podría funcionar para tu cabello, piensa si el cepillo de dientes de bambú no te hace la misma función que el de colores, piensa si los restos de comida de tu cocina no se pueden proteger con envoltorios de tela de abeja de la misma manera que solías hacerlo con papel de aluminio, piensa, piensa, piensa y si al final te atreves a dar el paso, busca marcas, tiendas y proyectos que comercialicen este tipo de productos y otros muchos que harán más fácil tu día a día mientras ayudan y ayudas a que el planeta esté un poquito más cuidado.


Antes de ir a comprar acuérdate de la frutería de tu barrio, esa en la que te llaman por tu nombre y te recomiendan la fruta más fresca, de la pescadería que te explica la receta de cómo cocinar una lubina al horno mientras te atienden, acuérdate de la tienda dónde venden a granel y que no tiene plástico ni en las decoraciones, recuerda que en la mercería venden pijamas, acuérdate de la floristería que con el aroma de sus flores perfuma toda la ciudad,… en definitiva, antes de entrar en uno de esos grandes almacenes, párate a pensar si existe una alternativa más humana, más sostenible, más ecológica, ...



Hay gente que dice que no puede permitirse consumir de esta manera porque los precios son más elevados, (esto sería un temazo para otro post) sí, lo sé, antes yo también lo pensaba y entonces descubrí que no necesitaba un bolso de cada color sino uno de calidad que me durara y combinara con todo, descubrí que si quería comprarme unas zapatillas de deporte, había una empresa que las fabricaba con material reciclado que había sido rescatado del mar, descubrí que los juguetes de madera duran mucho más tiempo y si son desestructurados dan tanto juego que la diversión está asegurada durante años, descubrí que regalar una lámina a una amiga, era mucho más emotivo si la había pintado un/a ilustradorx con una historia detrás, descubrí que una joya hecha por un/a artesanx transmite la energía y la esencia de quién la crea, y sobretodo descubrí que me sentía mejor conmigo misma sabiendo A QUIÉN le estaba comprando, y orgullosa del ejemplo que estaba dando a mis hijas el día que la mayor me preguntó quién había cosido su vestido y ya no paro de interesarse por el resto de objetos de la casa, quién lo ha fabricado? están hechos de plástico? contaminan el planeta mama? entonces, empecé a considerar que los precios son relativos dependiendo de los aspectos qué tienes en cuenta cuando compras.


Y si antes de comprar, te has parado y has pensado, a lo mejor, de repente, un día, te descubras a ti mismx dando valor a conceptos a los que antes no les dabas la menor importancia, leyendo la etiqueta del gel para ver si ha sido testado en animales, preguntándole a tu amigx si esa crema para la cara es 100% vegana o si conoce a alguien que fabrique bolsos porque quieres hacer un regalo,… y es que poco a poco, año tras año habrás ido cambiando tus hábitos, tus costumbres, tu manera de relacionarte con el mundo y aunque sabrás que aún te queda mucho por hacer, verás que vas por el buen camino y eso te animará a seguir porque acabarás de entender que YA NO HAY VUELTA ATRÁS…


Todo eso y algunas cosas más, son las que deseo que pasen después del COVID-19 y todo eso y algunas cosas más, estoy segura que pasarán si entre todxs ponemos nuestro granito de arena.

 

Bueno, pues hasta aquí mi reflexión, igual piensas que es lo mismo de siempre, pero creo que hay que repetir muchas veces las cosas para que al final se vuelvan cotidianas y acaben sucediendo y yo espero de verdad que este parón forzoso al que nos hemos visto obligadxs sirva para remover conciencias y mejorar la vida de las personas y del planeta. 


Si has llegado hasta aquí, quiero darte las GRACIAS por leerme y te invito a que me dejes un comentario explicándome en que momento estás, si ya lo has descubierto, si estás en el proceso, si no te interesa este tema para nada... pero sobretodo, me gustaría que si estás concienciadx con el cambio, antes de comprar pienses a quién le vas a dar tu dinero e intentes invertirlo en lugares en los que confías, en marcas que se alinean con tu manera de pensar, en proyectos que representen tus valores… (otro día si me animo, haré un post con las marcas que consumimos en casa por si te sirven de ejemplo), en definitiva, qué seas coherente con tus principios si quieres ser parte del cambio.

Yo, #mecomprometoconelcambio


Un abrazo grande,

Vanessa

@eltallerdeaiam




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